jueves, marzo 10, 2011

Cisne negro


Uno llega al cine y queda hipnotizado por la pantalla, embriagado por la música, aterrado por las imágenes, aturdido por el argumento, angustiado por el rostro de una mujer, un rostro que lo explica todo, que lo expresa todo, un rostro sin el que no existiría la película, un rostro que nos transmite todo el torbellino de emociones que inundan la frágil figura de una bailarina de ballet llamada Nina, un rostro cuya mirada nos perturba, un rostro que nos conduce al insondable abismo de su alma. “Cisne negro” es una película incómoda, centrada en esa bailarina, Nina, que acaba de conseguir el papel protagonista en el ballet “El lago de los cisnes”. Con su técnica y sacrificio consigue la perfección al encarnar la personalidad del cisne blanco, pero para poder interpretar al cisne negro tendrá que explorar en sus más profundos temores y secretos, una exploración de terribles consecuencias que nos es mostrada en toda su crudeza, formando una atmósfera de pesadilla en la que la realidad y la ficción creada por una mente cada vez más atormentada se confunden, combinando imágenes que nos agitan y sobrecogen. “Cisne negro” es Natalie Portman. Su interpretación es soberbia, impactante. Junto a ella aparecen Barbara Hershey en el papel de la madre, Vincent Cassel en el del coreógrafo, una casi irreconocible Winona Ryder como la veterana bailarina Beth, y Mila Kunis, una actriz que consigue destacar de un modo sorprendente interpretando a la desinhibida Lily. El estilo de Aronofsky, pegando la cámara al rostro de Nina, bailando a su alrededor, mostrándonos de un modo claustrofóbico todo el mundo de su personaje, hacen de esta película una experiencia alucinante.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Suscribo todas y cada una de tus palabras. Totalmente de acuerdo.

Clarice Baricco dijo...

A mí sí me gustó. A L no.
Abrazo cinéfilo.